Una experiencia inmersiva de tres días donde se integran simultáneamente procesos corporales, emocionales, vinculares y simbólicos. Lo que en una sesión semanal se va construyendo de a poco, se condensa en una vivencia profunda y transformadora.
Son tres días de desconexión de la rutina para reconectar con uno mismo, con el propio self, con la naturaleza y con los otros, sin las interferencias de las dinámicas diarias.
En estos grupos se combina movilización corporal y respiratoria, trabajo emocional intenso en un marco seguro que permite el ajuste y la regulación de lo contenido, experiencia grupal como espejo y sostén, y transformación de creencias y patrones que se reorganizan a partir de lo vivido.
Es eficaz para procesos de duelo, depresión, ansiedad, traumas tempranos, búsquedas de sentido y momentos de transición. Su impacto se prolonga mucho más allá de los tres días.
Es, en cierto modo, un viaje. Un camino concentrado de revinculación.